Concierto Coral

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Concierto Coral

Fecha: 06 de agosto del 2011, 20:00 horas.
Lugar: Teatro Universidad de Concepción.
Dirección: O’Higgins 650, Concepción.
Entrada: General $1.000 Estudiantes $500.

La sesión constitutiva del coro se realizó el 23 de agosto del año 1954 en donde se elige su primer directorio; siendo electo el señor Sergio Nelson como presidente.

El año 1957 marca el inicio de las actividades como Coro Sinfónico. Ese año y acompañado solo por órgano, estrenan en Chile el Oratorio “La Creación” de Franz Joseph Haydn en una versión en español y con solistas del propio coro.

Desde aquel entonces, sus exitosas presentaciones han deleitado a su público a lo largo de todo Chile. El extraordinario nivel del grupo, asegura un espectáculo que encantará a los presentes.

PROGRAMA

Carlos Zamora
Misa Brevis

Gabriel Fauré
Réquiem en re menor

DIRECTORES

Carlos Zamora
Pablo Carrasco

ENTRADAS
A la venta en boletería del Teatro Universidad de Concepción. Atención continuada de lunes a viernes de 12:00 a 20:00 horas.

General: $1.000
Estudiantes: $500

NOTAS AL PROGRAMA
Felipe Elgueta Frontier / Extraído desde http://www.corcudec.cl

La Misa de difuntos o Réquiem (“descanso” en latín) es uno de los géneros musicales más interesantes de explorar. En él encontramos obras muy personales que reflejan fielmente el carácter y estilo de compositores de las más variadas tendencias. Muy llamativo es el caso del Réquiem en re menor de Gabriel Fauré (1845-1924), el cual resulta sorprendentemente sereno y contemplativo si se lo compara con los de otros creadores del siglo XIX. El interés de Fauré era mostrar la muerte como una venturosa liberación, no como una experiencia dolorosa. Asimismo, su obra fue concebida a una escala mucho más modesta que los vastos oratorios de Berlioz y Verdi. El texto es más breve, al no incluir la extensa Sequentia que describe el pavoroso Juicio Final, mientras que su primera orquestación sólo constaba de violas, cellos, bajos, arpa, timbal y órgano, además de un violín solo para el Sanctus. El estreno se realizó en un contexto litúrgico en la iglesia de la Madeleine en 1888, cuando la obra tenía sólo cinco movimientos. Poco después, Fauré completó el Offertoire y rescató un Libera me para barítono y órgano que había escrito una década antes. Tras agregar estos dos movimientos, el Réquiem fue presentado nuevamente en la Madeleine en 1893, esta vez con una orquesta reforzada por la adición de bronces. La orquesta fue expandida aún más en el año 1900, para un concierto en la sala del Palacio de Trocadéro. Esta tercera y última orquestación parece haber sido realizada por uno de los alumnos de Fauré, con la intención de lograr una sonoridad más adecuada al entorno poco reverberante de las grandes salas de concierto. Ésta es la versión que comúnmente se interpreta en la actualidad, aunque en las últimas dos décadas se ha vuelto a valorar la transparencia y el carácter más íntimo de las orquestaciones anteriores.

Dentro de la producción sacra de Fauré encontramos también una pequeña Messe basse (“misa baja”). Se trata de un ejemplo de Missa brevis, género abordado por muchos compositores de los siglos XIX y XX, tales como Caplet, Delibes, Britten y Bernstein. Estas “misas breves” utilizan el tradicional texto del Ordinarium Missae pero excluyendo el Credo, que es la sección más extensa. A esta misma estructura se ciñe la Misa Brevis (2010) del chileno Carlos Zamora. En 1992, el Instituto Chileno Norteamericano de Cultura estableció la loable tradición de premiar cada año a un compositor encargándole una obra. Cuando Carlos Zamora recibió esta distinción en 2009, pensó en componer un concierto para congas y cuerdas, pero el fallecimiento de su madre lo hizo cambiar de idea. El resultado fue una obra íntima en memoria de su madre, invocando la fe católica profesada por ella. El propio compositor dirigió su estreno en el XX Festival de Música Contemporánea UC, con la soprano Cecilia Barrientos y un coro femenino de 12 cantantes, junto a las cuerdas de la Orquesta de Marga-Marga. Se trata de una obra muy ecléctica que alterna tonalidad, modalidad y atonalidad, así como texturas homofónicas, contrapuntísticas y aleatorias. También es evidente la influencia del folclor latinoamericano, especialmente en la breve sección central del Gloria, donde la soprano perfila una melodía de baguala nortina, así como en la primera sección del Agnus Dei, que incluye sonoridades de rituales mapuche. La misa culmina con el regreso de la radiante música del Kyrie inicial, esta vez sobre el texto del Agnus Dei y en una tonalidad más alta. Este ascenso tiene un sentido simbólico para el compositor: desde el Do (primera nota) hasta el Re (primera sílaba de palabras como “recuerdo” y “renacer”). Al concluir su homenaje con este gesto afirmativo, Zamora se acerca a aquella luminosa visión plasmada por Fauré en su Réquiem hace más de un siglo.




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